Mirada, ¿por qué?
Porque cada mirada esconde un mundo. Cada mirada es única, individual, exclusiva. Cada mirada recoge al individuo, muestra, expresa, se introduce en el interior y proyecta al exterior el universo de cada sujeto.

Palabras, ¿por qué?
Porque el interior del individuo, la síntesis de la mirada queda recogida, introducida, vaciada a través de las palabras. Las palabras surgen del individuo, los sonidos, las grafías nos hablan, nos susurran universos únicos. El discurso, los discursos exponen a seres humanos, nos los muestran, nos mostramos a través de ellos. Los discursos llenos de palabras y silencios nos conforman y nosotros los conformamos a ellos. Pero siempre, siempre, nos muestran quienes somos.

Por todo ello "mirada y palabras" recoge un universo y una mirada, la mía. Y las palabras, los silencios y las líneas hablan constantemente de esa mirada mía, esa mirada, perdida, olvidada, recobrada, esa mirada única, como la de cada uno lo es.